La vuelta al cole

Hoy he ido a echar la primitiva y la quiniela (ya ves, no tengo ni idea de fútbol y además no tengo suerte). El sitio más cercano de mi casa es una librería. Cuando he llegado no había casi nadie porque aún estaban abriendo, pero a los 2 minutos se ha llenado de madres y sus hijos que iban a comprar los libros del colegio. Como pasa todos los años, no había libros, estaban agotados, en épocas anteriores porque los padres dejaban los preparativos para el último día, y este año porque la Junta no publicó el listado de libros hasta ayer y las editoriales no sabían qué libros mandar. Los niños se han puesto muy nerviosos: que si la “profe” les iba a matar, que ahora qué iban a hacer, qué le iban a decir, que los había amenazado con castigarles si no los llevaban… La dependienta y la madre intentaban calmarlos diciendo que no podían castigarles porque eso no era culpa suya y que la profesora no puede decirles nada porque además ningún niño iba a llevar libros. Pero ellos seguían en sus trece, que no, que les iba a regañar y que ya les había avisado.
Pero este no es el caso. Es que al verlos allí, tan bajitos y regordetos, comprando sus libros y material escolar, me he acordado de cuando yo iba al cole. Me hacía mucha ilusión el dia que me compraban las cosas nuevas, hasta los libros. Me gustaba oler las páginas de los libros (con la misma ilusión con la que ahora olería un coche nuevo), mirar el último tema para ver qué iban a enseñarme al final, hacer los ejercicios del primero, para comprobar si sabía algo o iba a ser una torpe, ver si el libro tenía muchos dibujitos o iba a ser un rollo…
Todos los años quería lápices nuevos, gomas nuevas, estuche nuevo, rotuladores y ceras nuevas (aunque no pintase nada), quería estrenar todo, y claro, no podía ser porque tenía del año anterior todo “casi” nuevo. Y la indecisión anual: ¿cuaderno de cuadraditos? ¿milimetrado? ¿de rayas? ¿liso como los mayores para aprender a escribir derecho? No, este no que luego me sale la letra más fea.
Y forrar los libros y las carpetas con mucho cuidado, para que no le salieran pompitas al forro. Y si le salía alguna, luego me pasaba en clase todo el tiempo intentando echarla hacia el borde para ver si se iba, pero no, ahí seguía hasta que la pinchaba. Algunas veces la dejaba porque era un gusto chincharla, como un anti-estresante.
¡Uf! ¡quiero volver a ser niña! Me acuerdo cuando los mayores me decían que cómo iba a querer ser adulta, que era mejor ser una niña, y yo me empeñaba en que no, que era mejor hacer lo que uno quería, que no tenía más ganas de estudiar y que era un rollo hacer siempre lo que querían los padres. ¡Cuánta razón llevaban!
Prefiero estar todo el día jugando, haciendo deberes, enfurruñarme por no poder quedarme más tiempo en la plazoleta, que tener que ir mañana al juzgado y luego corriendo al trabajo, luego llega a tu casa y ponte a estudiar las oposiciones, y eso sin poder pedirles a tus padres 5 duros para chuches, porque encima hay que estar a régimen.
¿Y eso? mañana al juzgado. Me siento como una delincuente. ¿Sabéis cuando en las películas se ve al acusado arropado por su familia y van todos juntos como una piña? ¡pues eso es lo que yo necesito!. Quiero ir mañana con mis padres, quiero que vengan ¡ya!, que estén ahora conmigo. Es como si me fueran a meter en la cárcel y esta fuera la última noche. Ahora sé lo que sentía Paris Hilton… Ya ves, echando de menos a mis padres, con lo “frita” que me han tenido este año…
Pero no os preocupéis, que no voy a la cárcel, sólo es un tema de dinero: le di un tirón del bolso a una vieja y ahora quieren que le pague los daños morales y la pérdida del móvil, ¡anda ya! Servicios a la comunidad, a barrer calles o a recoger los restos del botellón. JAJAJA.
Pero si fuera a la cárcel, espero que me visitéis. ¿No tenéis curiosidad por ver cómo es eso de hablar por teléfono a través de un cristal? O en una sala con un guardia vigilando… Traedme tabaco, para traficar dentro y ganarme el respeto de las demás presas.
Bueno, en unos meses volveré. ¡Hasta pronto!
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Acontecimientos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La vuelta al cole

  1. Luis dijo:

    Sólo vigilo el blog, el myspace lo abri y lo dejo ahi, le echo un ojo en tanto en cuando
    fotolog es darle a un botón
    el space este donde estamos sólo pongo fotos, cuando voy de viaje, etc.
    PERO si que es verdad que habria que mirar de re-unificar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s