Darth Vaner vs. el empresario listillo

Niños que seguís mi blog, os voy a contar un cuento de buenas noches (aunque sean casi las 14:00, a dormir ya ¡qué leches!)). Hoy el post va dedicado a los infantes que me leen.

 

Érase una vez en una galaxia muy lejana, una niña que se llamaba Zutanita. Trabajaba como auxiliar administrativa en una empresa que estaba pasando por un momento malo. El momento dura ya 5 años y parece que va para largo. Mayo será el 4º mes que no cobre, ya se lo han anunciado así sus jefes, porque no hay para pagar sueldos, sin embargo sí hay dinero para pagar otros gastos y meterse en otros embolados.

 

Zutanita lleva en la empresa 7 años con un contrato de trabajo de 3 horas diarias, cuando en realidad trabaja 8. Sus vacaciones son 3 semanas al año, teniendo que ponerse de acuerdo con el resto de sus compañeros para poder irse, ni siquiera puede elegir un día, mucho menos el mes que le interese. Su salario no es el estipulado por el convenio colectivo del sector, es mucho menor. Y sus responsabilidades son mayores que las de una auxiliar administrativa.

¿Días libres? ¿qué es eso? ¿ir al médico? ¿para qué, con lo joven que eres? ¿qué vas al dentista? Por esa razón tiene 3 semanas de vacaciones, los días que faltan es para asuntos personales que “puedan” surgir el resto del año.

Es decir, si a Zutanita tuvieran que amputarle una pierna por haber estado jugando con las cacerolitas de la cocina Feber de 1982 oxidadas y rotas y se hubiera cortado un poquito y le hubiese dado tétanos y no hubiese ido al médico a tiempo, y tuviera que estar de baja 5 meses para recuperarse, luego estaría 5 años sin vacaciones, que ya estuvo 5 meses ahí tumbada y descansando ¿no?.

 

La compañera de Zutanita lleva sólo unos meses en la empresa, antes trabajaba en la de su padre, que cerró por jubilación le cuenta cada día que eso no ha pasado nunca en la empresa de su padre. Todos los empleados estaban al día de sueldos, de contratos de trabajo y muy felices trabajando allí.

 

Niños, ya sabéis que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

 

Un día que no estaba esta compañera de trabajo, que se llama Pepita, llamó una chica a la oficina preguntando por Pepita y Zutanita le dijo que no estaba y que si quería le podía dejar un mensaje para cuando volviese a la oficina. La otra chica estaba muy enfadada porque no conseguía contactar con Pepita, que ya la había llamado mil veces, que había ido a buscarla a la antigua empresa de su padre, que le debe dinero de cuando estuvo trabajando allí, que además tenía un contrato por menos horas de las que trabajaba, que no le dejaron cogerse las vacaciones de verano cuando podía coincidir con su marido y que cuando les pide el dinero que le deben siempre le dan largas, que le dijeron que le pagarían cada mes una parte y no está siendo así.

 

Perdona Pepita, ¿no decías que en la empresa de tu padre se cobraba cada mes, todos tenían sus contratos bien hechos y todos felices? Pues aquí está la excepción que cumple la regla, o más bien la regla que cumplen todos los empresarios.

 

Posteriormente Zutanita se enteró de que en la empresa de su “papi”, Pepita trabajaba a media jornada y cotizaba como jornada completa, además de cobrar un sueldazo, mientras que, para poder pagar ese gasto, su empleada tenía un contrato de 6 horas en lugar de 8 y cobraba como 6 horas, no como 8. La excusa que le ponían era que no había dinero para pagar las cotizaciones de un contrato de 8 horas y que si quería trabajar esas eran las condiciones.

No hay dinero para pagar a una empleada que sí cumple en su trabajo, pero sí hay para que la “niñita” cotizara más horas de las que trabajaba y cobrase como si las hubiese trabajado.

 

Cuando Zutanita le dio el mensaje a Pepita de que había llamado su exempleada, Pepita se enfadó mucho diciendo que es muy difícil encontrar gente decente para trabajar, que esa empleada se aprovechó de ellos, una empresa pequeña que intentaba salir adelante y la empleada iba con la ley y el convenio en la mano todo el día exigiendo que se cumpliera, que tan sólo le pidieron que trabajara 2 horas diarias sin cotizar, que eso no es nada, que qué le costaba echar 2 horas al día más, que en una empresa tan pequeña es imposible cumplir el convenio al 100%. Se ve que es imposible para los demás pero no para una misma, ¿no Pepita?

 

Niños, qué difícil es encontrar en España un empresario honrado, que haga las cosas como deben hacerse. Ellos mismos no se aprietan el cinturón cuando la cosa no va bien, pero exigen a los demás que se lo aprieten hasta que no puedan respirar por el bien común (aunque en sus cabezas piensan en el bien propio).

 

Y luego queremos compararnos con grandes potencias. Sí, en todos lados cuecen habas, pero quizás la diferencia esté en que en Alemania, por poner un ejemplo, el 90% de los empresarios son serios, competentes, honrados y cumplidores, y un 10% son unos pillos. Mientras que en España el 90% son unos impresentables y aprovechados y el 10% quieren hacer las cosas bien.

 

Pequeños, esto sólo es un cuento, esta noche no tengáis pesadillas, al final el empresario malvado es castigado por el hada madrina y la princesa administrativa se casa con el príncipe funcionario y todos son felices y comen perdices de tofu, porque en este cuento no sufre daños ningún animal.

 

Buenas noches y buena suerte!

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Una respuesta a Darth Vaner vs. el empresario listillo

  1. ANTONIO JESÚS ROMERO dijo:

    ¿Un cuento? Más bien es una pesadilla, aunque por desgracia estas historias ocurren con mucha frecuencia en nuestro querido país.

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